Dante Cosenza – Bio/Contacto

Nació en 1964 en Haedo, prov. de Buenos Aires, Argentina, de padres inmigrantes del sur de Italia.
Luego de terminar la escuela secundaria como técnico, comienza sus estudios en la escuela de fotografía de Avellaneda, prov. de Buenos Aires.
Desde 1989 comienza su trabajo como freelance colaborando con publicaciones nacionales e internacionales y realiza talleres de fotoperiodismo en Buenos Aires e Italia.
Fue docente de fotografía en la escuela de periodismo del Instituto Grafotécnico de Buenos Aires, durante 1992-94.
Desde 1994 pertenece al staff de fotógrafos del diario La Nación de Buenos Aires, desempeñándose en la actualidad cómo editor fotográfico; además de realizar trabajos de carácter personal. Contacto:  dante@dantecosenza.com

 

A MODO DE PRESENTACIÓN
Cuando empecé a hacer fotografías a los 20 años, me preguntaba que seria de mi futuro, todavía me lo sigo preguntando, pero en esos años, luego de viajar por primera vez a Italia, tuve la suerte de mantener correspondencia con el ya, desde entonces, consagrado y talentoso fotógrafo siciliano Ferdinando Scianna. En una de sus cartas, Scianna me decía, ¨…se fotografía bien solo aquello que se ama, solo aquello que se odia o solo aquello que no se puede hacer menos que fotografiar, pero también se fotografía para buscarse el sustento, que no es poco…¨, a partir de allí las cosas empezaron a clarificarse un poco y cuando comenzaron a pagarme por mi trabajo, encontraba en esas palabras un cierto alivio en mis contradicciones de profesional y mi búsqueda personal, que es aún mas paradójica. En esos mismos años conocí al sofisticado Jorge Aguirre, fotógrafo de una elegancia particular, con Aguirre tomábamos café en el bar San Nicolás, en la esquina de Córdoba y Paraná, en Buenos Aires, no me hablaba de fotografía, la conversación pasaba por Borges u Oscar Wilde, no es que comprendiera demasiado pero me fascinaba estar con un tipo que admiraba y que me regalaba su amistad, luego comprendí que esas conversaciones me sirvieron mucho mas que las aburridas discusiones sobre equipos fotográficos o de técnica, pude agradecérselo antes de su muerte. Hoy las contradicciones y las dudas no cesaron, pero vale la pena considerar que es lo único seguro que tenemos, la ilusoria sensación de que lo que hacemos sirve para algo.